lunes, mayo 12

Back to black

Oh Amy, no me canso de escucharte. Sueño con tus ojos, tus letras y tu voz. Y es que, nadie que cante como tú, nadie, ni siendo mujer, puede ser tan mala. Tengo pesadillas, sueño que te encuentro en el metro de Londres. Me ves como si me conocieras y entonces me acerco para decirte que te escucho, que te escucho todas las noches, que sueño que te encuentro en este metro y que en mi sueño me siento enamorado. Pero antes de llegar a ti, siento un aguijoneo: el piso está lleno de jeringas, agujas coronadas por una luz siniestra. Veo nuestros pies llenos de ellas y no siento miedo sino tristeza, una tristeza profunda y hermosa como la de tus canciones. “My tears are dry on their own” pienso. Subo a un vagón y tú permaneces impávida entre los destellos del suelo. Adentro, la gente se burla, se enoja contigo. “Una perdida” dicen. Mientras el tren se aleja me llega la conciencia de que no, de que lo tuyo es un tete a tete con la mierda que es este mundo, un diálogo terrible: “cuando miramos al abismo, el abismo nos mira” dice Nietzche. Oh Amy, quisiera tener tu valentía extraña. Negar la “rehab”, esa imagen posmoderna y fatua de la redención. Sabes que a nadie se le exonera y que antes del primer trago ya estábamos condenados. Lo sabes, lo sé. Sin embargo, prefiero quedarme con una de tus propias mentiras “I don’t ever going to drink again / I just, ooh! / just need a friend”… sólo por el momento.

5 comentarios:

llorch dijo...

La Wino es la neta. Ese vozarrón que tiene es de pocas.

p.d. tu foto está bien emo



saludos

ESA QUE NO SOY YO dijo...

Me gustaba más cuando eras alcohólico, aún así admiro tu fuerza de voluntad, ojalá yo la tuviera para ponerme a dieta...

G Velázquez dijo...

¡Qué buen post!
Tu foto también está genial, me inspira buscar una mía de cuando era joven y delgada =)

Espero que estés muy bien,
un abrazo

Anónimo dijo...

Desafortunadamente querido Anuar,
La dicha no sabe a carne y creo que Amy aún sueña con olor a césped quemado y esponjosas nubes reducidas en polvo.

Bernarda de alba dijo...

Penélope, mi querido Ulises, seguirá hilando...