jueves, julio 31

leoneses alfabetizados

Quienes me conocen saben que más que un individuo poco conforme, soy un amargado al que generalmente nada le parece. Sobre todo tratándose de políticas culturales y, más aun, de políticas culturales de la región –esa terrible palabra. Y es que la “cultura regional”, al menos en Guanajuato, es sinónimo de compadrazgo, chabacanería y vanidades desproporcionadas. Guanajuato y sus instancias culturales son como un gran lago en el que los mismos 5 o 6 poetas, pintores, músicos o lo que sean, se reúnen ocasionalmente para ver el mismo gigantesco y hermoso reflejo que llevan viendo desde hace 20 o 30 años. He platicado varias veces de esto con algunos compañeros de generación y no encuentro, no encontramos, la razón para que la inmovilidad cultural en Guanajuato sea tan radical y lapidaria. Francamente, el guanajuatense y su espíritu ultra conservador me sigue resultando un misterio que merece líneas aparte y mucha discusión.

Sin embargo, dentro del panorama sepia de la “cultura institucional”, el Instituto Cultural de León ha dado muestras de una apertura inusitada en materia cultural. Y digo todo esto a propósito de dos proyectos que, poco a poco, se consolidan y que constituyen, con sus bemoles, un ejemplo de política regional aplicada a la cultura y de política cultural adaptada a estos tiempos. Me refiero a los programas de Becas en Apoyo a Proyectos de Pequeño Formato y al Festival Internacional de Arte Contemporáneo, ambos organizados por el ICL. En primer lugar, es sobresaliente que un municipio emprenda proyectos de tal envergadura y que compita incluso con los que se hacen desde el plano estatal. En segunda instancia, la forma o el espíritu que anima a dichos proyectos es de un carácter muy distinto a lo que se propone en las demás instituciones culturales del estado. Los programas de becas, por ejemplo, no están destinados al mecenazgo tercermundista de creadores sino al financiamiento real de “productos culturales” –perdón por el término– viables: un libro, una revista, una exposición, una serie de conciertos, etc. Además, los leoneses –tan criticados por su espíritu industrial– no le temen a la iniciativa privada y, al contrario de los intelectuales del resto del estado –comunistas trasnochados, pero eso sí, vividores del erario–, no se la piensan dos veces antes de sangrar a un empresario. Así, ni le temen ni se pelean con la publicidad, los financiamientos y los espacios privados; como pueden presentar un evento en una plaza pública, lo pueden hacer en un auditorio del TEC de Monterrey o la Ibero. Esto, lejos de parecerme una actitud elitista o entreguista, me parece una postura responsable y adecuada a nuestra situación actual. Si el dinero que viene de los impuestos puede venir de un empresario, mejor. Es una manera no sólo de ahorrar sino de sanear y de conseguir libertad e independencia creativa y de acción.

Otro ejemplo del buen trabajo de las autoridades de cultura en León, es la organización del Festival Internacional de Arte Contemporáneo FIAC. Una mirada a su programa revela una sensibilidad plural y efectivamente contemporánea de sus organizadores. Nombres como los de David Miklos y Tryno Maldonado –nombres recientes de la literatura mexicana– aparecen a lado de un Tomás Segovia –del que no hace falta decir palabra– y de creadores locales como Eduardo Padilla o Eduardo Campos; apertura higiénica que entiende que la cultura regional no sólo la de la región sino también para la región. Encontrar creadores de todas partes en nuestra ciudad no nos quita espacio a los autóctonos como creen muchos, por el contrario, nos enriquece. En el ámbito de la música, las artes visuales y el cine, el FIAC ofrece propuestas similares que conjugan lo regional y lo internacional, el experimento y el canon, etc. Una oferta muy buena pero, sobre todo, necesaria en nuestro retrógrada estado:

Programa FIAC 2008

3 comentarios:

Mijail Lamas dijo...

Pasaba por aquí y no me quise ir sin dejarte un saludo.
Aquí te leo.

David Rivera dijo...

La mafia de monterrey es peor que la de león, al menos hasta donde yo he visto

Don uano dijo...

Esas mafias estarán donde sea.
Quizá la salida a los "creadores" en la ciudad de León sea precisamente esa, crear para ya no esperar que la mafia se recorra.