No me importa si esa mañana vuelve. Si vuelve el tiempo y las sombras que calladas andan, sobre sus pasos, el camino de la madrugada. Porque esa lenta y prolongada, y efímera a su vez, mirada del alba, ha sido tan blanca y mía. He visto caer esa gota de la mañana sobre el entumecido lago de los días y le he visto temblar. El cuarto guarda, todavía, algunos rescoldos del humor del los insomnes. Y aunque hoy sea un lunes lluvioso y el mío un cuello entumecido, mi cuerpo, mi bilis, mi enojo, pesan menos sobre el lomo de aquella ambigua yegua del alba.
lunes, agosto 18
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6 comentarios:
Siento aire zoofílico y saludable en este blog.
Ratas, lobas y ahora yeguas??? a mi me gustan las perras pero mordia mis muebles.
Creo
que debes apagar la luz
de vez en cuando.
Para que nadie
pise tu sombra.
Para que lo ÚNICO
que eres
desaparezca.
¿Por qué tanto encono, tanto narcisismo? ¿Es tan dificil aceptar que el objeto del deseo sea otra? ¿que el otro no te pertenezca, que nunca lo haya hecho, que nunca lo vaya a ser?
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