lunes, junio 30

Fin de la rabia

"No me siento con ánimo de ser un misógino por el resto de mi vida"
Gilberto Owen

Vale, yo tampoco.

jueves, junio 26

blog intervenido

En estos más de 3 años de blog, por estas páginas han corrido confesiones, interrogatorios, burlas y vituperios pero nunca se me había reclamado por la tesis. Así que, en un acto demagógico, y obligado por las circunstancias, no veo otro remedio que publicar un fragmento de la misma para saciar las ansias de aquellos deseperados que -los entiendo- no pueden aguardar por la verdad:

(Del cap. I "Perderse para encontrarse: los jóvenes Contemporáneos")
...desde los tiempos más antiguos los poetas han tenido la vaga impresión de que su voz no les pertenece del todo y que el aliento que la anima proviene de una región interior pero más vasta y profunda que ellos mismos. Desde la invocación a las musas de la poesía helénica hasta nuestros días, esta idea, con sus transformaciones, ha sido en ensencia, la misma: no es sólo el poeta quien habla en el poema, otra voz le dicta y otra mano detiene la prisa de su mano; la poesía dialoga con el sujeto y lo conduce a la morada del lenguaje, el sitio donde el veradero nombre de las cosas es revelado. Inspiración, éxtasis, arrobamiento, genio, son los nombres con los que se han aproximado a esta idea de la experiencia poética como un más allá de uno mismo. Sin embargo, es hasta la llegada de los románticos alemanes que estas intuiciones cobrarán su última forma y se convertirán en una clara certeza y en la estrella que señalará los caminos poéticos de los que aún proviene nuestra poesía; todos los empeños románticos y sus incursiones por los países del sueño y la noche derivarán en una frase de Rimbaud que será la epígrafe de toda la poesía del siglo XX y, obviamente, de la del "archipiélago de soledades": j´est une autre.
Bajo esa premisa y a los ojos del fracaso romántico que buscando al "yo" encontró su disolución, los Contemporáneos emprendieron la búsqueda de nuevas vías que los comunicarán con esa región del lenguaje donde...

martes, junio 24

Breve antología de la rabia 5

Sin otra opción...
escribo,
cojo,
meo,
me embriago
o bailo con ratas.
Mario Santiago Papasquiaro